8 hábitos que todo adulto debe copiar de los niños

0
105

Extracto de SitioSimple Blog

Es muy común, sobre todo en ciertas épocas del año y eventos especiales, recordar con cierta nostalgia y melancolía aquellas virtudes del niño que todos fuimos, pero que en la actualidad, con más años en nuestro haber, parecen haberse desdibujado o simplemente desaparecido sin previo aviso.

La capacidad de asombro, las ganas de jugar a toda hora, el valor de la experimentación, la franqueza para uno mismo y con los demás, son algunas de las características más preciadas de la infancia que a medida que pasa el tiempo y aumentan las responsabilidades y obligaciones, se van perdiendo y acallando.

Pareciese que el adulto, en el fragor de la frenética cotidianidad, está condenado a vivir pendiente del reloj, las fechas límites, la incomunicación dentro de la era de la hiperconectividad y el enajenamiento con los propios sentimientos y emociones.

Rescatar y lograr que perduren las cualidades positivas de nuestra niñez no es un acto meramente conceptual, sino que conlleva implícito la posibilidad de concretar una idea de negocio con éxito o de mantener una relación laboral sana y en constante expansión, ya que de estos valores surgen los pilares fundamentales para una armonía en las diferentes esferas de la vida.

Mucho se habla acerca de conservar el niño interior cuando en realidad lo verdaderamente productivo es la habilidad de mantener un canal o conexión abierta entre el niño que se fue y el adulto que se es en este momento, para lograr complementarlos y potenciarse mutuamente. Ya cercanos al próximo Día del Niño en muchos países de América Latina, aprovechamos para contarles 8 hábitos que todo adulto deben copiar de los más pequeños

1. El asombro

Platón, el padre del idealismo, planteó que es en el asombro donde se produce la génesis de la filosofía, es decir, asombrarse es la capacidad innata de todo ser humano de maravillarse y sorprenderse por los grandes enigmas de la vida y de los pequeños hechos que conllevan consigo grandes posibilidades de despertar la creatividad y las ideas.

Los chicos son curiosos por naturaleza, su esencia es observar y descubrir, y en esta línea difusa entre realidad y fantasía van creciendo y fortaleciendo su esquema cognitivo.

Un adulto que por los horarios o la rutina pierde la capacidad de observación e imaginación es una persona destinada a vivir con lo cierto y lo predecible.

Un emprendedor debe gran parte de su éxito a animarse a lo desconocido, a lo que otros aún no han podido vislumbrar. En su visión de niño radica su pasión, en su determinación de adulto radica el esfuerzo, y entre ambas sincronizadas se erige el logro.

“Asombrarnos nos hace ser partícipes del espectáculo de las estrellas, del sol y de la bóveda celeste. Y en este acto nos es dado el impulso de investigar el universo.” Platón.

 

2. Ausencia de prejuicios

Tan usual en los adultos, los prejuicios surgen precisamente como una forma de ahorrar tiempo y análisis. Todo proceso que se realiza valorativamente a priori de la realidad se convierte en un juicio que muchas veces sentencia más al juez que a la víctima.

El psicólogo Gordon Allport define a los prejuicios como “una actitud suspicaz u hostil hacia una persona que pertenece a un grupo, por el simple hecho de pertenecer a dicho grupo, y a la que, a partir de esta pertenencia, se le presumen las mismas cualidades negativas que se adscriben a todo el conjunto.”

Por el contrario, los más pequeños carecen de este tipo de artimaña psíquica, y actúan con mayor libertad y desenfad……


Autor Ivana Nazareno
Lee la nota completa en SitioSimple Blog

Dejar respuesta